Logopedia

El habla es el pilar fundamental de la comunicación humana y el principal medio para la relación social de la persona, a pesar de ser una función cognitiva es también una actividad motora que implica una serie de movimientos bastante complejos.

A lo largo de la enfermedad de Parkinson pueden aparecer cambios significativos en el habla del enfermo. Éstos están relacionados con la sintomatología de la rigidez y la acinesia que se manifiestan con una reducción del movimiento de los músculos que controlan la respiración, la fonación, la articulación y la prosodia.

Los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden presentar dificultades en la deglución. Dentro de la logopedia intentamos que aprendan técnicas para alimentarse de forma segura evitando así falsas rutas alimentarias que con frecuencia ocasionan trastornos como la neumonía, desnutrición, deshidratación.

Aproximadamente del 75 al 90% de las personas que padecen Parkinson tienen trastornos de habla y voz en algún momento durante el curso de la enfermedad.

Además, estas personas pueden no ser conscientes de que su habla es cada vez más débil y más difí­cil de entender. Estos sí­ntomas en el habla y en la voz pueden tener un impacto negativo significativo en la calidad de vida de estas personas.

SÍNTOMAS LOGOPÉDICOS

  • Bajo volumen de voz
  • Disminución del tono vocal
  • Voz monótona
  • Cambios en la calidad de la voz
  • Vacilación inesperada al hablar
  • Articulación indistinta
  • Cambios en el ritmo del habla
  • Repeticiones incontrolables
  • Pérdida de la expresión facial
  • Alteración de la respiración
  • Disfagia

Trastornos logopédicos más comunes en la enfermedad de Parkinson:

Pincha sobre cada uno de ellos para saber más

Cambios en la calidad de la voz

La voz puede sonar de varias formas: entrecortada, temblorosa, con un vibrato excesivo que se convierte en trémolo con alto tono vocal emitido de forma extridente o quizás ronca y grave.

Bajo volumen de voz

Esta reducción del volumen de voz del enfermo de Parkinson recibe el nombre de hipofonía, a menudo suele ser el primer síntoma logopédico apreciable. En un comienzo puede dificultar la comunicación del enfermo con el entorno en ambientes ruidosos, pero con el paso del tiempo el volumen de voz puede llegar a verse severamente reducido. La dificultad de la intensidad vocal no es estable, ya que si bien al comienzo de la frase la voz es fuerte, a medida que el enfermo va hablando va disminuyendo su intensidad progresivamente.

Disminución del tono vocal

La voz va disminuyendo en la escala tonal, lo que provoca voces graves con resonancia laríngea.

Voz monótona

La voz se mantiene al mismo nivel sin variación ni expresión. La prosodia o cambios entonativos del lenguaje se pierden, de modo que el enfermo no modula ni da expresión a su verbalización.

Vacilación inesperada al hablar

Pueden aparecer dificultades para iniciar el habla, pues la mandíbula del paciente empieza a temblar sin emisión vocal. Es necesario regular o estabilizar la voz desde el comienzo incluso al principio de cada frase.

Articulación indistinta

Las palabras suenan poco claras, si bien la articulación de sílabas y palabras aisladas es correcta. En su conversación espontánea la articulación se vuelve difusa e imprecisa. En particular suelen omitirse el final de las palabras o frases y los finales de palabras que terminen en consonante tampoco son claros.

Cambios en el ritmo del habla

Las sílabas se amontonan y desaparecen las pausas usuales. Puede haber una aceleración progresiva de la emisión de las palabras hacia el final de la frase (taquilalia) o el caso contrario (bradilalia).

Repeticiones incontrolables

Estas repeticiones reciben el nombre de palilalia y se caracterizan por la emisión de sílabas, palabras o frases de forma repetida o incontrolable, con un ritmo de aceleración constante y una disminución de la intensidad vocal hasta que se hacen ininteligibles e imperceptibles.

Pérdida de la expresión facial

Un signo característico en la enfermedad de Parkinson es la hipomimia, esa escasa o inexistente expresión facial, con lo cual provoca una falta de expresividad en su rostro denominada cara de póker o de máscara.

Alteración de la respiración

El tipo respiratorio utilizado a menudo es el pectoral, aunque el correcto es el costo-diafragmático. Es muy frecuente en enfermos de Parkinson la falta de coordinación fono-respiratoria que consiste en una serie de sincronismos entre el acto respiratorio y fonatorio relacionados tanto al inicio de la fonación y de la espiración como con la cantidad de aire inspirado y la duración de la expresión vocal que se debe emitir. El habla del enfermo de Parkinson se manifiesta en muchas ocasiones como una serie de frases cortas separadas por pausas inapropiadas. A veces el paciente produce una secuencia de palabras con gran rapidez intentando emitirlas antes de quedarse sin aire.

Disfagia

Los pacientes presentan una limitación tanto en la fuerza como en el movimiento de los órganos articulatorios que no sólo dificultan la capacidad articulatoria sino también la capacidad de masticación y deglución. La disfagia puede presentarse en la preparación del bolo o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta el estómago. Su instauración es lentamente progresiva por lo que el paciente suele tener escasa consciencia de su dificultad para tragar hasta fases más avanzadas. Es muy importante considerar la presencia de disfagia, porque es un factor de riesgo para infecciones respiratorias.

Algunos ejercicios de logopedia

Áreas y objetivos de intervención:

Área

Objetivo general

Respiración – Enseñar el tipo de respiración más apropiado para la fonación: el costo-diafragmático.
Soplo – Dosificar y controlar el aire inspirado.
Masaje facial – Movilizar y relajar los músculos faciales.
Resonancia vocal – Optimizar al máximo el uso de las cavidades de resonancia
Control de la intensidad vocal – Enseñar la relación existente entre la contracción abdominal y la intensidad de la voz.
Control del tono vocal – Reducir la monotonía típica del habla parkinsoniana.
Precisión articulatoria – Movilizar y agilizar los órganos articulatorios.
Ritmo – Lograr que la persona alcance distintas velocidades en el habla.
Tonicidad labial y lingual – Tonificar los músculos labiales y linguales que intervienen en la comunicación.
Cierre glótico – Fortalecer el cierre glótico para evitar posibles aspiraciones.
Deglución – Detectar los posibles problemas de disfagia y adaptar su alimentación para que sea segura y eficaz.

 

¿Quieres saber más sobre Logopedia en la enfermedad de Parkinson? Échale un vistazo a estos enlaces: