Relajación

El concepto de relajación se entiende como un estado de conciencia de la calma y ausencia de tensión y/o estrés, tanto físico como psicológico. Existen muchas técnicas de relajación. A cada persona, por sus características individuales, le puede resultar más efectivo manejar un tipo frente a otro, pero no resta para seguir ejercitando otras. Se realiza en prácticas individuales y grupales, favoreciendo el aprendizaje de diversas técnicas, para su posterior aplicación a la vida cotidiana del enfermo de Párkinson. Por este motivo es imprescindible la práctica, cuanto más se practique, más fácil será la aplicación de la relajación en los momentos de más tensión, nerviosismo o ansiedad.

Técnicas:

TENSIÓN-DISTENSIÓN

Resulta recomendable la aplicación de este tipo de ejercicios de relajación para minimizar la tensión y rigidez ocasionada por la enfermedad, favoreciendo la realización de movimientos. Cuando se produce una relajación muscular se ocasiona una disminución de la actividad cortical, por lo que el ritual de la tensión- distensión muscular ejerce gran influencia sobre la actividad cerebral, relajando la musculatura.

IMAGINACIÓN

Las preocupaciones por los cambios ocasionados por la enfermedad también pueden agravar la sintomatología parkinsoniana. Al centrar la atención mental en imaginar una situación agradable se logra el control de los pensamientos, alejando así todo pensamiento negativo intrusivo si se practica con asiduidad.

RESPIRACIÓN

Existe una íntima relación entre relajación y respiración, de modo que se puede llegar a estados de relajación utilizando como vehículo el mecanismo de la respiración, y obtener así un estado de serenidad interior. Relajación y respiración se influyen mutuamente, de modo que una respiración pausada y tranquila nos conducirá a un estado general de relajación, y este estado favorecerá a su vez una respiración lenta, profunda y calmada.