Psicomotricidad fina

La motricidad fina es la coordinación de músculos, huesos y nervios para producir movimientos pequeños y precisos. En la enfermedad de Párkinson podemos observar diversos síntomas, entre ellos la pérdida de la coordinación y la motricidad fina. A medida que avanza la enfermedad pueden aparecer los temblores y la rigidez.  Todo esto puede dificultar tareas diarias como por ejemplo abrocharse los botones de la camisa, atarse los cordones de los zapatos, comer, etc.

Con las sesiones de psicomotricidad fina queremos retrasar la pérdida de los movimientos finos de las manos a través de actividades dirigidas  y actividades más lúdicas.

En las actividades dirigidas trabajamos los movimientos haciendo a los pacientes conscientes de ellos. Por ejemplo con el dedo pulgar vamos tocando el resto de dedos de la mano (índice, corazón, anular y meñique), este ejercicio lo realizaremos primero con una mano, luego con la otra y finalmente con ambas. Con estas actividades los pacientes son conscientes que están movilizando las manos y son capaces de reconocer las dificultades que presentan para poder hacer más hincapié en ellas.

En las actividades más lúdicas realizamos movimientos finos de las manos de forma indirecta o inconsciente. Por ejemplo, hacemos unos rollos pequeños de papel que luego unimos y convertimos en cestas. Con estas actividades los pacientes movilizan las manos y pueden perfeccionar y agilizar el movimiento ya que son actividades de mayor duración que las dirigidas.