Desde Párkinson Tenerife se ha llevado a cabo el proyecto «Educación para la salud» en el período de 15/09/2020 y el 30/06/2021. Este proyecto se estructura en torno a un enfoque terapéutico holístico que persigue el objetivo principal de acercar a los usuarios las herramientas necesarias para que puedan realizarse en los diferentes contextos de la vida diaria. 

En el diseño de estrategias y planes de acción se ha usado este enfoque, teniendo en cuenta tanto los aspectos deteriorados como los preservados de los usuarios, los espacios y los entornos adaptados, los tiempos, etc. Para, a partir de ellos, hacer una propuesta de intervención individualizada.

En la estructura básica de este tratamiento tenemos cuatro componentes:

1. Estructura física del entorno y del tiempo: se acomodarán los espacios para que las limitaciones del entorno sean precisas y tengan un sentido. De esta manera los espacios invitarán a realizar una actividad claramente asociada al entorno.En la medida de lo posible, y sobre todo al principio de la intervención tendremos control estimular de los espacios, reduciendo la cantidad de estímulos (tanto visuales como auditivos) que sean fáciles de manejar por los usuarios y que procuren que no se distraigan. Por ejemplo, en consulta, para trabajar la abstracción, tendremos presentes solo los recursos necesarios. 

2. Estructuración de la organización del trabajo: de cara a que los usuariosaprendan a trabajar de forma autónoma, pero no aislada de su entorno y de los otros. Este sistema de trabajo se lleva a cabo respondiendo cinco preguntas: “¿qué trabajo tengo que realizar?”, “¿cuánto trabajo tengo que hacer?”, “¿cómo sabré cuando he terminado?”, “¿qué pasará cuando acabe?” y “¿de qué manera tengo que realizar las diferentes tareas?”. Estos sistemas tienen que estar altamente estructurados, para que los usuarios sepan perfectamente qué tiene que hacer. En estos sistemas de trabajo, se sistematizarán determinadas situaciones que se dan en su entorno.

3. Estructuración visual: una vez tenemos estructurados los espacios, el horario y el sistema de trabajo, haremos lo propio con las actividades. Las tareas que le mandemos a los usuarios deben respetar su rendimiento curricular y estar adaptadas a sus intereses, por consiguiente, se atenderá a la organización visual de una tarea para poder ejecutarla. Haremos hincapié en la claridad visual de la información más útil y relevante. En general se trata de apoyarnos en las estrategias visuales para compensar el déficit. Aquí contemplaremos actividades de interacción social, de comunicación, emocionales, de expresión emocional, etc. Por ejemplo: a través de pictogramas, haremos pequeñas historias a ordenar de escenas que le suceden con frecuencia, para que las ordene y les de un sentido. Para que verbalice las situaciones que vive y le ayude a entender y expresar sus emociones. 
4. Practicar rutinas funcionales: diseñar rutinas útiles y de consecución adaptada a los usuarios con la finalidad de potenciar su sentimiento de valía y seguridad. Estas rutinas se basarán en las potencialidades que tienen los usuarios para conseguir disminuir las dificultades.

Este proyecto se ha llevado a cabo gracias a la financiación del Cabildo de Tenerife a través del  Área de Acción Social, Participación Ciudadana y Diversidad, con la cantidad de 2908,83 € de un coste total del proyecto de 17198,82 €.