Musicoterapia

“Cuando los musicoterapeutas trabajan en la rehabilitación física integran el movimiento y la música para proporcionar la motivación, el propósito y la estructura, y para facilitar la acción fisiológica en los ejercicios y actividades terapéuticos del paciente”.

Thaut, 1998

La utilización de la música como un estímulo facilitador del ejercicio físico está basada en tres mecanismos fisiológicos:

La música se organiza en patrones rítmicos. Los acentos y las frases rítmicas son señales previsibles del pulso porque se producen con regularidad en la misma secuencia y en relaciones previsibles de tiempo proporcional. Así, aprender a seguir un ritmo no sólo ayuda a sincronizar la coordinación de un movimiento con una pulsación, sino que también ayuda a planificar, programar y ejecutar secuencias más largas de patrones de movimiento complejos de manera bien organizada.

La música se percibe a través del oído. Además, el oído es el sentido en el cual la comprensión de la coordinación  y del pulso se desarrolla más temprano y de forma más eficaz (Gallahue, 1982). Por ejemplo, cuando intentamos seguir los patrones rítmicos con nuestras manos, nuestra precisión siempre será mejor que cuando seguimos, por ejemplo, luces parpadeantes. El sistema motriz es muy sensible a la información temporal recibida por el sistema auditivo. Las señales de tiempo en el sistema auditivo pueden entrenar respuestas de movimiento con mucha rapidez y con gran precisión, incluso a niveles inferiores a la tolerancia perceptual (Thaut y col., 1998). La sincronización rítmica se produce cuando la frecuencia y secuencia de patrones de los movimientos se vinculan a la frecuencia y patrones de un estímulo rítmico auditivo, tal como sucede en las pulsaciones de un metrónomo o en los patrones métricos y rítmicos de la música. Recientes investigaciones han demostrado que cuando uno se mueve en sincronía con una pulsación rítmica, la principal estrategia de sincronización del cerebro no es sincronizar la respuesta motora al hecho de la pulsación, sino el ajustar la duración del movimiento a la duración del intervalo de la pulsación (Thaut y col., 1998). Por eso, la señalización rítmica del movimiento no es sólo un marcapasos que resalta la coincidencia de un acto de movimiento con una pulsación, sino también una señal para dar estabilidad temporal a toda su trayectoria. Este resultado es extremamente importante para entender por qué en la terapia el ritmo auditivo mejora los aspectos temporales, espaciales y de fuerza del patrón entero motriz, y no es sólo que se mejore la coordinación de puntos terminales del movimiento en coincidencia con una pulsación.

El sonido activa el sistema motriz de nuestro sistema nervioso central. Para percibir un sonido, primero se tienen que activar las células nerviosas del sistema auditivo. Sin embargo, a través de la formación reticular (estructura en el bulbo raquídeo), los patrones de excitación del nervio auditivo pasan a las neuronas del sistema motriz situadas en la médula espinal. Esto coloca a las neuronas en un estado de excitación alta y listas para la acción. El efecto más dramático de cómo el sonido puede excitar el sistema motriz es el reflejo de espanto o susto. Sin embargo, el efecto de la preparación auditiva del sistema motriz para facilitar el movimiento funcional es más eficaz cuando el sonido está por debajo del nivel de intensidad del reflejo de espanto, y también cuando el sonido está organizado en patrones rítmicos (Tossignol y Melvill-Jones, 1976). Los músculos se activarán en sincronía con el ritmo, lo cual ayuda a los músculos a anticipar y coordinar correctamente el movimiento.

Existen tres mecanismos terapéuticos más  que se dan en el uso de instrumentos musicales:

Feedback auditivo y movimiento intencionado:

Cuando los pacientes realizan movimientos terapéuticos utilizando instrumentos musicales reciben un feedback inmediato, sabiendo si realizan la acción correctamente, porque habrán producido un tono musical o una pulsación en el lugar apropiado dentro de un patrón completo de sonido. Este proceso da al paciente un conocimiento inmediato y beneficioso de los resultados de sus esfuerzos, reforzando así la realización de los movimientos orientados hacia objetivos específicos.

Estimulación afectiva/motivacional:

La mayoría de los pacientes disfrutarán de tocar instrumentos musicales si se seleccionan instrumentos apropiados dentro de una experiencia musical terapéutica (EMT) bien llevada. Así, los instrumentos musicales pueden ser una herramienta importante para la estimulación y el mantenimiento de la motivación del paciente en un programa de rehabilitación física.

Memoria motora:

Los patrones rítmicos y melódicos producidos por un paciente mientras practica ejercicios con un instrumento musical también le ayudarán a recordar los movimientos musculares que produjeron estos patrones.

La musicoterapia es una modalidad única de tratamiento que utiliza técnicas neurológicas y psicológicas especializadas que incluyen la estimulación sensorial, la rehabilitación de la memoria, la terapia de entonación melódica (TEM), la estimulación auditiva rítmica (EAR), la estimulación sensorial de patrones (ESP), y los ejercicios motores funcionales, mediante el uso terapéutico de tocar instrumentos musicales (TIMT) para facilitar la recuperación o la rehabilitación de las funciones perdidas o para mantener las funciones que se están deteriorando.

Davis, Gfeller y Thaut

La musicoterapia puede proporcionar estímulos rítmicos para mejorar los patrones de marcha de los pacientes, o para acompañar ejercicios de fisioterapia (por ejemplo, girar los hombros, mover los brazos o manos, etc.) con la música apropiada. Más específicamente, la musicoterapia puede retener movimientos funcionales mediante el uso de instrumentos musicales. Por ejemplo, ejercicios de teclado pueden beneficiar la destreza de los dedos. Tocar instrumentos de percusión puede entrenar la coordinación óculo-manual; ayudar a la coordinación de manos y brazos en ambos lados del cuerpo; mejorar la extensión del movimiento del codo, el hombro o la muñeca; o aumentar la fuerza muscular.

La estimulación rítmica puede actuar como señal en ejercicios de marcha más avanzados, como girar, caminar sobre pendientes, detenerse y empezar de nuevo, subir o bajar escaleras, etc. También se pueden dar señales eficaces a través del ritmo auditivo para los movimientos funcionales de los brazos o las manos. A veces, se pueden reducir los temblores de brazos y manos durante las tareas musicales; sin embargo, puede que la participación musical no tenga siempre un efecto duradero sobre la reducción del temblor. En pacientes con la Enfermedad de Parkinson, las señales rítmicas para los patrones del habla disártrica han tenido éxito en el control de la velocidad del habla y en mejorar la inteligibilidad.

Esto son algunos ejemplos de ejercicios realizados en la Asociación de Parkison de Tenerife