Estimulación cognitiva

Los trastornos cognitivos no están directamente relacionados con la enfermedad de Párkinson, pero sí hay que tener en cuenta de que existe la posibilidad de que aparezcan. Estos trastornos son muy heterogéneos, por lo que pueden aparecer unos y no otros, incluso de gravedad variable.

Aunque se desconocen los motivos exactos de los mecanismos que producen tales trastornos cognitivos, sí hay evidencia de que la deficiencia del neurotransmisor dopaminérgicos contribuye a la aparición de déficits cognitivos.

En la enfermedad de Parkinson se suelen presentar los siguientes tipos de déficit:

  • Enlentecimiento del procesamiento de la información
  • Déficit de atención
  • Alteración de las funciones ejecutivas
  • Déficit visual y espacial
  • Alteraciones de la memoria

Tras una evaluación y planificación metódica e individualizada, se llevan a cabo diversas actividades de estimulación cognitiva, orientadas a ralentizar el deterioro y a potenciar principalmente aquellas habilidades que estén preservadas y mantenerlas durante el mayor tiempo posible. Estas actividades se combinan en terapias individuales, haciendo hincapié en las características particulares de cada persona enferma, como en terapias grupales, realizando ejercicios más generales.